Homenaje a 50 años del primer disco de Almendra

El rock va a la orquesta: un homenaje a 50 años del primer disco de Almendra
La Orquesta Juan de Dios Filiberto interpretará este miércoles, en el CCK, el primer disco de Almendra
La Orquesta Juan de Dios Filiberto interpretará este miércoles, en el CCK, el primer disco de Almendra
Para festejar el medio siglo de la publicación del disco Almendra –LP con el que debutó discográficamente la banda de Luis Alberto Spinetta, Emilio Del Guercio, Rodolfo García y Edelmiro Molinari-se realizará este miércoles un homenaje en el CCK. Pero lejos de ser una convocatoria de artistas del rock de distintas generaciones para construir un monolítico tributo se eligió una orquesta sinfónica para semejante tarea. Será que cada tanto el rock va a la orquesta y que esto, como nunca se transformó en una moda -más bien transcurre en episodios eventuales–, perdura en el tiempo. Tanto para los músicos del rock como para los del pop, existe una tentación de sumergirse en los atriles de una sinfónica.

Fenómeno difícil de explicar, desde las orquestaciones de George Martin para The Beatles, la paleta tímbrica que ofrecen las familias de cuerdas, maderas, metales y percusión siempre generan curiosidad en el mundo de la música popular. Del rock duro de Led Zeppelin a las baladas de Elton John, la mayoría de los músicos más exitosos a nivel mundial pasaron por ese tamiz.

En realidad, que una banda de rock procese sus canciones a través de una orquesta no convierte a su obra en música clásica, solo adquiere otro color. Y esta, justamente, en la habilidad de los orquestadores el éxito de encontrar una nueva mirada sobre esa obra.

La tapa del álbum debut del cuarteto de Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari, Emilio del Guercio y Rodolfo García
La tapa del álbum debut del cuarteto de Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari, Emilio del Guercio y Rodolfo García

No siempre es el músico popular el que va a la orquesta; muchas veces son los organismos sinfónicos los que intentan aggiornarse con un repertorio popular. La Royal Philharmonic Orchestra (grabó discos completos dedicados a las canciones de Queen, Coldplay y a películas de Hollywood) o la London Symphony Orchestra (desde las bandas de sonido de Star Wars hasta el videojuego Tomb Raider) son dos claros ejemplos del ámbito internacional.

Con dirección de Gustavo Fontana, el último miércoles se presentó en el CCK el espectáculo Sinfónico.AR que reunión canciones del tango, el folclore y del rock, interpretados por la Sinfónica Nacional, con dirección de Gustavo Fontana, arreglos de Pablo Motta e invitados como Franco Luciani, Xavier Inchausti, Lidia Borda y Lito Vitale.

Y lo que se escuchará este miércoles es la versión orquestal que el arreglador Juan «Pollo» Raffo hizo de las canciones del primer disco de Almendra. Por una razón a estas alturas lógica, el recorrido del concierto será inverso al del álbum. La explicación es simple. Como «Muchacha ojos de papel» abre el disco pero es un tema que, especialmente al tratarse de un homenaje, debe quedar para el final, el arreglador decidió invertir el orden del repertorio. Así es que, además de una introducción con un tema que no pertenece al disco, y un final de similares características, el espectáculo comenzará con «Laura va» y se reservará «Muchacha.» para el tramo final.

Juan "Pollo" Raffo adaptó para orquesta las canciones de Almendra
Juan «Pollo» Raffo adaptó para orquesta las canciones de Almendra

La particularidad de los arreglos es que no instalan a la orquesta sobre una banda de rock, especialmente de su base de batería y bajo, sino que están planteados desde una óptica diferente, dentro de una serie de conciertos de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto dedicados al rock.

«No quise copiar ni, tampoco, enfrentarme al material. No es mi versión para mostrar qué lindo va a sonar esto. Eso está en la decisión de elegir o no una cosa. A mi me dieron un material sin condicionamiento; sin que nadie viniera después a aprobarlo o no», dice Juan «Pollo» Raffo, quien el año pasado fue el responsable de la excelente orquestación de las canciones de Miguel Abuelo.

«Soy responsable al ciento por ciento – continúa–. En ese sentido, pienso si es suficientemente respetuoso del original y si tiene suficientes elementos nuevos que justifiquen una nueva versión. Estoy conforme con el resultado».

Juan es de una generación que escuchó la música de Almendra de primera mano, aunque dentro del entorno familiar. Porque cuando salió este LP que ahora cumple 50 años él todavía no había cumplido 10. Recién en la segunda década del setenta, por supuesto que influido por la música que se podía escuchar en su casa, por hermanos mayores, comenzó a tomar sus decisiones estéticas hasta convertirse en un requerido arreglador de diversos artistas y pianista y compositor de sus propios proyectos.

Mariana Bianchini, una de las cantantes que participará del concierto
Mariana Bianchini, una de las cantantes que participará del concierto

Los integrantes de la orquesta Filiberto también tienen una relación extra laboral con la música de Almendra. «A los 14 o 15 empecé a escuchar mucho rock argentino, que pasó a ser una música identitaria de mi adolescencia, como le pasó a mucha gente. En ese tramo me hice fan de los grupos de las diáspora Almendra: Aquelarre e Invisible. Particularmente Aquelarre. Los músicos de esta orquesta también conocen la música de primera mano. Tiene una significancia emotiva para ellos. Fue muy emocionante el primer ensayo con los integrantes de Almendra, cantando».

Porque el homenaje de la orquesta, que contará con la dirección de Mariano Chiacchiarini, no será instrumental. Participará la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, habrá dos cantantes, Rubén Goldín y Mariana Bianchini, y contará con participación especial de Del Guercio, García y Molinari.

Las entradas, gratuitas, para el concierto, que comenzará a las 20, en el CCK de Sarmiento 151, ya están disponibles. Se pueden reservar en la página web, www.cck.gob.ar, o retirar personalmente hasta el mismo miércoles, de 12 a 19.

El concierto de homenaje forma parte de un ciclo que esta orquesta bautizó como «Filiberto Rock», y que tiene a Raffo como curador. Próximamente hay otro programado con música grabada por Juan Carlos Baglietto. Y también hay proyectos para continuar en 2020.

R.E.M.

«Losing my Religion», la canción que le dio a R.E.M. el éxito que no estaba buscando
"Losing my Religion" es la canción que eyectó a la banda del indie y la convirtió en una de las más vendedoras de comienzos de los 90
«Losing my Religion» es la canción que eyectó a la banda del indie y la convirtió en una de las más vendedoras de comienzos de los 90 Crédito: Captura
El azar también puede jugar un papel clave en el éxito de una canción. Si no que lo digan los integrantes de R.E.M., que lejos estaban de imaginar lo que iba a ocurrir con «Losing my Religion» cuando empezaron a ensayarla.

La parte distintiva del tema, la que todos los que la conocen identifican automáticamente, es la que Peter Buck creó con una mandolina que recién había comprado y apenas estaba tratando de dominar. Cuenta la leyenda que el guitarrista de R.E.M. compuso ese adhesivo ostinato mientras miraba televisión, sin ninguna conciencia de que iba a transformarse en el hit más poderoso de la banda de Athens, Georgia, un clásico radial indestructible premiado con dos Grammy y que impulsaría las ventas del disco en el que fue incluido ( Out of Time, de 1991) hasta las diez millones de copias en todo el mundo. Ese disco fue el que abrió para R.E.M. las puertas del mainstream y empezó a acomodar el bullicio pop de Green (1988), su estreno en una multinacional, a los oídos del gran público. La banda empezaba a crecer en términos de masividad sin perder sensibilidad ni misterio.

Pero «Losing My Religion» (una expresión muy usada en el sur de los Estados Unidos que equivale a «perder la cabeza» o «desquiciarse») no estaba en los planes de nadie como posible hit. Ni siquiera para los directivos del sello Warner, que hasta último momento dudaron en editarlo como single.

La banda de Peter Buck, Mike Mills, Bill Berry y el inefable Michael Stipe, intérprete inconfundible y autor de la letra del tema, venía pegando fuerte en las radios universitarias norteamericanas, pero todavía no había podido llegar a las grandes ligas. Para lograrlo, fue importante la intensiva circulación de un videoclip multipremiado, inspirado en el famoso cuento Un señor muy viejo con unas alas enormes, del colombiano Gabriel García Márquez, repleto de alegorías religiosas (obra del cineasta Tarsem Singh) y potenciado con sorprendentes guiños a las pinturas de Caravaggio y al cine de Andrei Tarkovski.

La notable performance de Stipe, muy cómodo en el clima suplicante y melancólico del tema, se grabó en una sola toma. De ahí que suene tan creíble y despojada de artificios. Stipe tuvo que aclarar decenas de veces que la letra no obedecía a ninguna pulsión religiosa. Su motivación fue, en cambio, un amor no correspondido que lo obsesionó durante buen tiempo.

La armadura sonora de la canción fue diseñada primero en el Bearsville Studio A de Woodstock, en septiembre de 1990, con Peter Holsapple (The DB’s) en guitarra acústica; y después en los estudios Soundscape, de Atlanta, en octubre del mismo año, donde se le añadieron los cristalinos arreglos de cuerda de la Atlanta Symphony Orchestra, bajo la supervisión de Mark Bingham.

Su éxito fue tan importante (el mayor de la historia del grupo en su propio país, de hecho) que Mills declaró a la prensa: «Sin ‘Losing My Religion’ Out of Time hubiera vendido dos o tres millones de copias, en lugar de las diez que terminó vendiendo». En una entrevista aparecida en la edición americana de la revista Rolling Stone, cuando algunos de esos típicos fans alérgicos al éxito masivo empezaban a quejarse, Buck les respondió de manera contundente: «La gente que cambió de opinión sobre nosotros por el éxito de «Losing My Religion» se puede ir a la m…».

Pero no solo fueron los seguidores más rígidos de la banda los que diseminaron sus reproches. Con la disolución de The Smiths, R.E.M. se había transformado a principios de los 90 en la banda de pop alternativo más relevante de esa época. El cambio de look de Stipe, quien empezó a subir al escenario maquillado, con ropa de mujer y un megáfono que utilizaba más de una vez en los conciertos, motivó también un picante comentario del prestigioso crítico inglés Jon Savage (autor de esa imprescindible biblia del punk titulada England’s Dreaming): «Esa transformación marcó el momento en el que R.E.M. dejó de ser una banda rockera de culto para ingresar al mundo borroso y distorsionado del estrellato pop», escribió.

El dardo envenenado de Savage estaba justificado a medias. Por un lado, hay que destacar que el grupo abandonó el universo indie sin resignar la calidad de su música. Out of Time y su sucesor, Automatic for the People (1992), son considerados casi unánimemente como lo mejor de la producción de R.E.M. Pero también es razonable admitir que, una vez consolidada comercialmente, la banda que había llegado hasta ahí sin concesiones artísticas empezó a dar señales de agotamiento. Grabó un disco irregular con más estridencias que melodías ( Monster, de 1994), perdió a su baterista y sufrió con el cambio de perfil de un Stipe cada vez más inclinado a un tipo de sobreactuación que lo acercó peligrosamente a Bono y Bob Geldof.

En suma, R.E.M. perdió una parte, aquello que Out of Time en líneas generales y «Losing My Religion» en particular habían sintetizado tan bien: una manifestación honesta que inicialmente reflejaba preocupaciones íntimas y dilemas en primera persona, pero que lograba traspasar esa barrera para extender su significado a los sentimientos universales de temor, soledad, anomia y pérdida de la fe. La belleza resplandeciente conviviendo con la tristeza insuperable. Una fórmula conocida y que no falla casi nunca en el mundo del pop, como «Losing My Religion» ratificó con su triunfo inesperado y categórico.

Iron Maiden

Iron Maiden llenó Vélez: «La próxima va a ser en el estadio de River»
Con Bruce Dickinson a la cabeza, Iron Maiden volvió a entregar la cuota de teatralidad clásica de sus presentaciones en vivo
Con Bruce Dickinson a la cabeza, Iron Maiden volvió a entregar la cuota de teatralidad clásica de sus presentaciones en vivo Fuente: RollingStone – Crédito: Segismundo Trivero
«Quiero pedirles disculpas por no tocar en un lugar más grande. La próxima va a ser en el fucking estadio de River Plate». Iron Maiden acababa de lograr lo que no muchos artistas que no vinieran del pop latino consiguieron en los últimos años: colgar el cartelito de sold out en un estadio, en este caso Vélez. Y sin embargo Bruce Dickinson sentía culpa por los que quedaron afuera: el Legacy of the Beast Tour los lleva tres veces a México, tres a Brasil y dos a Chile, pero solo una a Buenos Aires. Comprensible en este contexto cambiario, pero muy poco para la histórica convocatoria local de la Doncella de Hierro, que ya lleva once visitas a Argentina y dejó prometida la número doce para un futuro no muy lejano.

Si hay algo que no falta en ningún show de Maiden -además de heavy metal- es teatralidad. El despliegue escénico y el histrionismo de Dickinson son componentes tan esenciales de la banda como el triple ataque de guitarras o la base rítmica con precisión cronometrada. Sin embargo, en esta gira esos factores están todavía más explotados: el telón de fondo cambia en casi todas las canciones, hay un avión de la década del 40 sobrevolando el escenario en «Aces High», una representación gigante del mito que le da nombre al tema en «Flight of Icarus», un demonio en «Iron Maiden». Y el cantante se pasea por su propia comedia musical, vistiéndose de aviador, explorador, monje o hechicero según la música lo requiera, espadeando con un Eddie de tres metros en «The Trooper», disparando fuego con un lanzallamas al estilo Rammstein y -desde ya- llevando la trama de cada relato con su registro operático intacto.

Iron Maiden agotó las entradas para su show en Liniers
Iron Maiden agotó las entradas para su show en Liniers Fuente: RollingStone – Crédito: Segismundo Trivero

La estructura del set contribuye a esta sensación de espectáculo musical que excede al recital de rock. La lista estuvo dividida en capítulos temáticos, con un primer apartado dedicado a la guerra («Aces High», «2 Minutes to Midnight», «The Clansman» de Virtual XI con el escenario en azul profundo y la ambientación celta que da el punteo acústico de Steve Harris), un segundo a la religión (se destaca «Revelations» con su riff voluptuoso y el solo triple en el que se turnaron Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers, aunque la más festejada fue «Fear of the Dark», en la que se corearon hasta las figuras de guitarra) y un tercero al infierno («The Number of the Beast» y «Iron Maiden», ambas con candelabros y más fuego y Steve Harris soleando en el bajo). Luego los bises «The Evil That Men Do» y «Hallowed Be Thy Name» y el último número, «Run to the Hills», elegido con maestría: una de las canciones más motivadoras que jamás se hayan compuesto para cerrar el show y mandar a todo el mundo a sus casas con ganas de correr, ganas de gritar, ganas de hacer cosas. Por estos gestos Iron Maiden es algo más que una banda de heavy metal sin fisuras: es la experiencia rockera definitiva.

Green Day

Fire, Ready, Aim, lo nuevo de Green Day
Fiel a su estilo, Green Day saca una nueva canción y se llama Fire, Ready, Aim.

CMTV.com.ar - Fire, Ready, Aim, lo nuevo de Green Day

Green Day cinco veces nominada al Grammy presenta su nueva canción, “Fire, Ready, Aim”, extraída de su próximo decimotercer álbum de estudio, Father Of All…, que saldrá a la venta el 7 de febrero de 2020.

“Fire, Ready, Aim” es la canción de apertura de la Liga Nacional de Hockey y de las transmisiones de Wednesday Night Hockey por NBCSN, comenzando en la noche de hoy con el partido de New Jersey Devils vs. Philadelphia Flyers.

A continuación escuchá «Fire, Ready, Aim»:

Muse

Llega Muse con su experiencia inmersiva, entre los ochenta y la distopía futurista
Matt Bellamy, líder y cantante de Muse
Matt Bellamy, líder y cantante de Muse Crédito: Dpa

Todos esos elementos que aparecen en las letras de Muse, desde Showbizz (1999) hasta su último trabajo Simulation theory, se combinan con una vocación por crear un sonido entre operístico, espacial y progresivo, con citas e influencias musicales de estéticas tan diversas como Queen, U2, Tangerine Dream, Radiohead, George Michael, Skrillex o Prince, estas últimas referencias más presentes en su último opus, que presentan este viernes en el Campo de Polo.

El power trío compuesto por el cantante y guitarrista Matt Bellamy, con Dominic Howard en batería, y Chris Wolstenholme en bajo y coros, tiene una vocación por crear grandes espectáculos en vivo. En la gira «Simulation Theory World Tour», el rock de alto voltaje, los paisajes psicodélicos y el sonido oscuro de los sintetizadores, le dan forma a una nueva película de conspiración, que parece surgida de la mente del creador de la serie Stranger Things. En la Argentina el show se podrá seguir en directo, a, partir de las 18.45, por el canal 600 de Flow o por la plataforma de streaming Flow Music XP. Antes de Muse se presentarán Kaiser Chiefs, a las 18.45 y Airbag, a las 20. Bellamy y los suyos saldrán a escena a las 21.30.

En su octavo disco Simulation Theory, el grupo retoma la estética de los ochenta de sus primeros dos discos para volcarla a un espectáculo inmersivo, con proyecciones visuales y atmósferas que llevan al público adentro de un juego de realidad virtual, o por momentos a pasajes que parecen extraídos de la película Terminator. En ese paisaje retro futurista el grupo monta su propia ficción musical con un repertorio de canciones que podrían haber musicalizado Blade Runner: hombres cyborg, humanos perseguidos por el sistema y héroes de la resistencia que pelean en mundos subterráneos.

La pomposidad teatral del sonido de la banda y la épica de nuevas canciones como «Pressure», «Through contagion», o «Blockades» que suenan como himnos de la generación centennial atraídos por ese lado oscuro al que se dirige la humanidad, o piezas con un concepto ochentoso y synth pop como «Something human» y «Dig down», los sigue transformando en una banda distópíca, formada por tres antihéroes británicos, con veinte millones de discos vendidos en todo el mundo.

Chillan las Bestias

Chillan las Bestias vuelve al sótano porteño
Pedro Dalton
Pedro Dalton

SODA STEREO

Soda Stereo: se vendieron más de 30 mil entradas en el comienzo de la preventa
Las entradas para el show en Buenos Aires ya están a la venta
Las entradas para el show en Buenos Aires ya están a la venta Crédito: Soda Stereo
Apenas Charly Alberti y Zeta Bosio anunciaron que Soda Stereo volvía con una gira internacional y un homenaje a Gustavo Cerati, los fanáticos salieron a la búsqueda de información sobre las entradas. Este lunes comenzó la preventa de tickets para el show del 21 de marzo en el Campo Argentino de Polo.

Hasta la medianoche del jueves 10 de octubre se lleva a cabo una preventa para clientes del BBVA (pueden abonar en hasta tres cuotas sin interés). Luego, desde el viernes 11 de este mes, se pondrá en marcha la venta general.

La gran expectativa por ver «Gracias Totales-Soda Stereo» se tradujo en un arranque impactante: más de 30.000 entradas se vendieron en las primeras horas de preventa a través del sitio oficial, AreaTicket.

Cuánto cuesta los tickets para ver a Soda Stereo:
  • Campo $2.000.-
  • Platea Lateral $3.100.-
  • Campo Vip $4.200.-
  • Platea Central $4.500.-

Charly Alberti y Zeta Bosio se presentarán en diferentes ciudades de América Latina con un seleccionado de cantantes invitados y músicos que ya ensayan los temas de Soda junto a ellos: Richard Coleman y El Zorrito Fabián Quintiero.

Entre los cantantes que ya confirmaron su participación, en al menos un show en directo y en los restantes a través de la puesta audiovisual, se destacan Adrián Dárgelos (Babasónicos), Andrea Echeverri (Aterciopelados), Benito Cerati, Chris Martin (Coldplay), Fernando Ruiz Díaz, Gustavo Santaolalla, Juanes y Mon Laferte, entre otros.

Las fechas de la gira de Soda Stereo:

La primera presentación de la banda será el 29 de febrero en la ciudad de Bogotá; el 7 de marzo tocarán en Santiago de Chile; el 12 de marzo en el Distrito Federal, en México; y culminarán la gira en Buenos Aires, el 21 de ese mes. Pero la demanda de entradas manda y es muy probable que se sumen más fechas y ciudades al tour.

FUENTE: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/soda-stereo-se-vendieron-mas-30-mil-nid2294914

King Crimson

King Crimson impuso sus reglas en un show histórico en el Luna Park

A los costados del escenario, dos carteles sostenidos por trípodes de aluminio invitan al público a abstenerse de tomar fotografías «o se lo invitará a abandonar el teatro», advierten las señales. El teatro es el Luna Park con su capacidad casi colmada y la mayoría de la audiencia parece dispuesta a aceptar las reglas para una nueva reencarnación de King Crimson a 25 años de aquellos shows memorables en el Teatro Broadway y a 50 del debut que inició la era del rock progresivo con el no menos majestuoso In The Court of The Crimson King. La advertencia será reforzada por la voz del estadio segundos antes del arranque y durante el concierto -de casi tres horas- a través de una legión de acomodadores provistos de potentes rayos laser en busca de los desobedientes. El primero de los dos conciertos programados corrigió la experiencia en materia de espectáculos de rock: tres baterías al frente del escenario, la ausencia de efectos lumínicos, un sonido cercano a la perfección y el control total para desarticular las distracciones privilegiaron la música por encima de todo. Casi una obviedad, pero en tiempos de pantallas carceleras lo de Robert Fripp al frente de una entidad imprevisible se convierte en un acontecimiento único, porque en esa falsa etiqueta de rock progresivo que acompaña a la banda desde sus comienzos existe una formación viva cada vez que sube a un escenario, una nave madre que barre géneros a pura contundencia, precisión y alto nivel emocional.

Cero nostalgia para un recorrido histórico. King Crimson es una obra en sí misma y siempre dispuesta a reformularse. Esta vez con un trío de baterías como centro de atención, pero la disposición parece otro chiste de Fripp en pos de ampliar su horizonte testarudo. Pat Mastelotto, Gavin Harrison y Jeremy Stacey, quien además toca teclados, tiran toda la ferretería en los primeros instantes del show, dialogan a contratiempo y proyectan nuevas sonoridades por encima de un probado virtuosismo. Atrás, en la segunda línea, brilla el saxo barítono de Mel Collins -casi un miembro fundador, ingreso al grupo en 1970-. El ex Camel tira pistas de jazz y música contemporánea en intervenciones certeras y marca que los momentos por venir serán por los discos del período 69-74, más orquestal, intrincado y laberíntico. A su lado, Tony Levin es pura elegancia intercambiando bajo, stick y contrabajo. Jakko Jakszyk, en cambio, corre con la difícil tarea de reemplazar a Adrian Belew, pero el repertorio elegido evoca los tiempos vocales de Greg Lake y John Wetton, ecos más acorde con su fraseo melódico y en cada incursión sale airoso. Completa el cuadro, Robert Fripp y su adorable inmutabilidad, cuando toca la guitarra o el sintetizador los planetas cambian su alineación y anoche esos modos de deconstruir un solo armaron varios sistemas de encantamiento.

Sonaron los clásicos de la edad de oro: el estallido espectral de «Red», el épico in crescendo de «Epitaph» y la belleza absoluta de «Moonchild», un lullaby inscripto en la mejor tradición del folk inglés. Fotos de un viaje sin pasos en falsos pero con algunos excesos en algunos pasajes percusivos, aunque nadie puede quejarse de esas intervenciones cada vez que la banda en pleno retomaba el hilo con enlaces sorprendentes para unir con total naturalidad free-jazz y heavy metal, tal como ocurrió en los estallidos que gobiernan al reciente «Suitable Grounds for The Blues». Pero fue la sentida versión de «Islands» el mejor cierre para la primera parte del show. Luego, 20 minutos de intervalo y una carga ligera para el tramo final: nueva vida para «Easy Money», otra visita a la descarga furiosa de «Larks’ Tongues in Aspic», en este caso la parte II, y una de las pocas aproximaciones a la etapa 80 con una versión 2019 sobre el minimalismo eléctrico de «Indiscipline». Como los pliegues de una existencia atemporal, Crimson refleja ternura y violencia, caricias y neurosis, horizontes oblicuos y un detallismo que abruma. Extremos que quedaron perfectamente expuestos en la maravilla espectral que expone «Starless», el único momento de la noche en que el azul dominante del escenario cambió por un rojo escarlata, y la escala final a bordo de ese tremendo y rockero himno apocalíptico llamado «21st Century Schizoid Man». Ahora sí, celulares en mano y todo el mundo feliz, mientras Levin y Fripp devuelven los clics desde la tarima superior. Al final, sólo se trataba de escuchar.

King Crimson en el Luna Park

FUENTEhttp://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/king-crimson-impuso-sus-reglas-show-historico-nid2295606

El metal llega al Congreso

La iniciativa surge de una propuesta de la diputada Victoria Donda

El metal llega al Congreso. Los integrantes de Iron Maiden, banda internacional emblema del heavy metal, serán declarados este viernes, a las 15, «visitantes de honor» en la Cámara de Diputados.

El reconocimiento a la banda británica, que visita el país por undécima vez y que el sábado actuará en el estadio de Vélez, surge de una propuesta de la diputada Victoria Donda, del bloque Somos. No se trata de una resolución de la cámara ni de la Comisión de Cultura. Las autoridades solo habilitaron un salón a pedido de Donda.

«La iniciativa estuvo a cargo de un grupo de periodistas y seguidores de la banda, quienes tras elevar la propuesta contaron con la aprobación y el apoyo de Donda», se informa en un comunicado difundido por la diputada. No es el primer reconocimiento parlamentario que recibe la banda en la Argentina. En 2011, la Legislatura porteña los declaró «huéspedes de honor».

En el comunicado de prensa se afirma que Iron Maiden «ha demostrado ejercer una legítima influencia entre músicos y seguidores de todas partes, convirtiéndose así en uno de los referentes más importantes de la historia del rock».

FUENTE : https://www.lanacion.com.ar/politica/haran-homenaje-iron-maiden-camara-diputados-nid2294972

Café Tacuba

Con una orquesta sinfónica, Café Tacuba lanza un segundo y muy bueno Mtv Unplugged.

Café Tacvba - Café Tacvba Lanza Un Segundo Mtv UnpluggedCoincidiendo con el 30 aniversario de la banda, la banda mexicana acaba de presentar los primeros temas de su disco titulado “Un segundo MTV Unplugged”, donde grabaron versiones acústicas.

En un show íntimo para fans, los íconos del rock hispano convirtieron el escenario en una celebración al interpretar sus más grandes éxitos. Este especial contó con la producción musical de Gustavo Santaolalla y Aníbal Kérpel y colaboraciones musicales de grandes artistas como Catalina García y David Byrne, con quien presentaron ”El Outsider”.

Invitando a todo el público a bailar, la banda arrancó con el primer sencillo titulado “La Locomotora”, que al igual que otros 4 tracks icónicos de su repertorio como “Chilanga Banda”, “Eres”, “Volver a Comenzar” y “El Espacio”, se encuentran en plataformas digitales.

Además de estas cinco canciones, en la transmisión del MTV Unplugged, la banda presentó otras canciones como “Las Batallas/Rarotonga”, “Olita del Altamar”, «Diente de León” y “Outsider”.

A continuación mirá el video de «Eres»: